jueves, 14 de enero de 2016

Diario miércoles 13 de enero de 2016

Sufrí el cruce de un rayo de sol, por la mañana, que me obligó a fruncir el ceño y terminar por abrir ligeramente mis ojos, como si aún no creyera que la luz del día había entrado al fin por mi ventana. Pasados unos escasos minutos, alguien se acerca a mi puerta, cuando escuche que su mano tocar la manija, tomé rápidamente la cobija y me cubrí de nuevo, como queriendo ocultar que por fin me había despertado. No tardó nada en abrir la puerta cuando comenzó a pedirme el primer "favor" del día, cabe mencionar que las comillas es para recalcar que en realidad es una orden obligatoria, no se retiró sin antes remarcar que como era posible que siguiera acostada siendo la hora que era, las 10:30 am. Después de un rato me decidí a poner en marcha mi día, retiré las cobijas que cubrían con un poco de calor mi cuerpo, al tocar el frío ambiente, mi cuerpo experimentó un breve lapso de escalofrío, seguido de un titiritero continuo, coloqué de lado mis pies y ya una vez colgando del costado de la cama, me incliné un poco hacia delante para recoger las botas y ponérmelas para cubrir mis pies del frío helado que se mantenía en el ambiente. Terminé de alistarme y una vez con la chamarra puesta salí del cuarto y me dirigí a las escaleras, bajé casi corriendo pues Kira comenzó a ladrar con fuerza, como suplicando salir a dar un paseo. Me tomó un tiempo colocarle la pechera, pero en cuanto lo logré salió disparada hacia la puerta principal, rogando sentadita que abriera la puerta para al fin salir, la arrastre unos cuantos pasos hacia la entrada de la cocina, donde se encontraba mi papá, le di la correa por un momento y fui por una bolsa de plástico. Una vez fuera, me jalaba con tal fuerza que estamos hablando seriamente, en la familia, conseguir un trineo para que ella lo acarreé. Después de varios intentos logré el cometido y nos dirigimos a la puerta con prisa, el frío era más intenso y caía un poco de llovizna. Al fin en casa, es momento de alimentarse. Entré a la cocina, tome un pan dulce de la bolsa junto al microondas, puse a calentar el pocillo sobre la lumbre y me senté a observar la tele junto a mi madre, después de varios debates de los artistas del momento, me fui a servir mi taza de té, al poco tiempo mi madre salió detrás de mi hermana Valeria para llevarla a la escuela, se le había hecho tarde, pero no se fue sin antes encargarme que al regresar le contara el resto de la novela que se estaba transmitiendo en ese momento. Después de casi una hora por fin terminó, en cuanto pude inicié la lista de reproducción de música en spotify llamada "Descanso infinito". Me decidí a lavar los trastes y al mismo tiempo me preparé un sándwich de jamón y queso con un poco de salsa al ajillo. Una vez que los terminé, opte por servir un pequeño vaso de jugó para acompañar y comencé a morder levemente mi sándwich, una delicia. No tarde en lavar los trastes que ocupé, vino llegando mi madre con mi hermanito de la escuela. Al cabo de un rato comenzó a hacer la comida, preparó crema de elote, nuggets de pollo y verduras cocidas, con un poco de refresco que se encontró en el refri.
Al cabo de un rato, mi papá recibe una llamada al celular, al colgar me pide lo acompañé más tarde a casa de la tía Lina para ir a cantarle las mañanitas y felicitarla, asentí con la cabeza y salí disparada a bañarme. Yo traía en mente hacer un poco de ejercicio, pero al ser altamente presionada, salí corriendo a alistar mi ropa y abrir la llave de la regadera para bañarme lo más rápido posible. En menos de media hora yo estaba baña y vestida, me di unos últimos toques agregando un poco de perfume y accesorios, tomé mi chamarra y mi bolsa y me dirigí a la cocina a esperar las órdenes para salir con mi papá. Una llamada al teléfono y salí disparada a la calle, caminé loas rápido posible hasta llegar al coche con mi papá. Después de breve viaje a Coyoacán, recogimos a mi hermana Victoria de la prepa, listos para hacer la siguiente parada a casa de la tía Lina. Ya llegando a la casa notamos una pequeña invasión de coches estacionados en la casa, logramos acomodar el coche y entramos lo más pronto posible a la casa a refugiarnos del frío helado que hacía en la noche. Después de una larva plática acompañada de una breve cena nos pasamos a retirar de la casa para dirigirnos por fin a casa, ya pasadas las 10 de la noche. Camino a casa se cruzaron varias palabras que entablaban conversaciones de temas citados de momento, combinados de breves temblorinas por el frío que nos rodeaba. Al fin en casa, no tarde en dar un breve saludo, seguido de una despido de buenas noches corriendo a cambiarme la pijama para dar paso a un calentamiento en mi cama, no sin antes hacer el aseo de mis dientes y darle de comer a Rom, tenía ganas de cenar y no dejaba de ladrar.

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